jueves, 18 de abril de 2013

Dengue: Un problema de salud que no pasa de moda

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El dengue  es una enfermedad febril aguda causada por un arbovirus y transmitida por mosquitos del género aedes. Continua siendo un gran problema de salud pública, tanto que se estima que aproximadamente la mitad de la población mundial está en riesgo, con cerca de 50 millones de infecciones por año de las cuales 500 mil pacientes son hospitalizados y se presentan 25 mil muertes.
La enfermedad es transmitida principalmente por el mosquito aedes aegypti el cual es altamente susceptible por el virus del dengue. Dicho mosquito habita principalmente en zonas urbanas, se alimenta preferencialmente de sangre humana y su picadura es casi imperceptible, por esto puede picar a varias personas en corto tiempo. Luego de la picadura el virus ingresa en el organismo y se multiplica en distintos órganos para luego ser liberado en el torrente sanguíneo. Posteriormente un nuevo mosquito ingiere el virus junto con la sangre y este se aloja en las glándulas salivares del mosquito para empezar así un nuevo ciclo.
En cuanto a la sintomatología se debe mencionar que la infección en algunos casos puede no generar síntomas o estos ser leves e inespecíficos, pero en otros casos puede manifestarse con alteraciones que pueden ser de moderadas a severas. Dentro del curso de la enfermedad se identifican tres fases. La primera es la fase febril que suele durar entre 2 a 7 días, en la cual además de la fiebre el paciente puede presentar enrojecimiento facial, dolores musculares y en las articulaciones, dolor retroocular, nauseas y vómitos. La segunda fase es la fase crítica que se presenta generalmente en los primeros 3 a 7 días de la enfermedad, cuando la fiebre comienza a disminuir y suele durar de 24 a 48 horas, donde pueden presentarse episodios de sangrado nasal, por encías o vaginal en mujeres en edad fértil. En esta fase si no se tiene el manejo médico adecuado el paciente puede fallecer.  Finalmente la fase de recuperación se presenta al terminar la anterior y se caracteriza porque los pacientes comienzan poco a poco a mejorar su estado general.
Actualmente la mejor manera de abordar un paciente con dengue es clasificarlo en dengue sin signos de alarma, con signos de alarma o dengue grave. La presencia de signos de alarma nos alerta sobre la necesidad de intervención médica urgente. Los signos de alarma que las personas en general  deben tener en cuenta en todo paciente con sospecha de dengue son: dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, presencia de hemorragias, somnolencia o irritabilidad, disminución del volumen de orina, caída abrupta de la temperatura y acumulación de líquido en el organismo. Hay otros signos que necesitan ser determinados mediante exámenes médicos por lo que se hace necesario asistir a un centro de atención ante la sospecha de esta enfermedad.
Toda persona que presente síntomas sugestivos de dengue, como los  mencionado anteriormente, debe acudir al médico para ser evaluado y determinar si realmente tiene la enfermedad y establecer la severidad, para de esta manera recibir la atención médica adecuada y así disminuir la posibilidad de complicaciones.
Se deben fortalecer las estrategias tendientes a mejorar la aproximación clínica y la gestión integral en la atención de los pacientes que presenten  casos probables de dengue, sobre todo en las instituciones de primer y segundo nivel, ya que son en estos centros donde generalmente se realiza la el abordaje inicial y un correcto enfoque del paciente será fundamental en el desarrollo y pronóstico de la enfermedad. Otro aspecto en el que se debe hacer énfasis es en la notificación oportuna de los casos de dengue, mediante el diligenciamiento de la ficha correspondiente, ya que esto es un aspecto trascendental para la identificación de los brotes y el inicio de un plan de respuesta inmediato.
Ante la ausencia de una vacuna certificada, el pilar fundamental en el manejo del dengue sigue siendo la prevención. Dentro de las medidas básicas que las personas deben tener presentes, se destacan todas las tendientes a eliminar los criaderos del mosquito además de fomentar el uso de toldos y repelentes adecuados cuando sea necesario. Por su parte los organismos de salud deben velar por la socialización de las medidas preventivas y de los signos de alerta para que las personas acudan a recibir atención oportunamente.

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