![]() |
| Fuente de la imagen |
El dengue es una enfermedad febril
aguda causada por un arbovirus y transmitida por mosquitos del género aedes. Continua
siendo un gran problema de salud pública, tanto que se estima que
aproximadamente la mitad de la población mundial está en riesgo, con cerca de 50
millones de infecciones por año de las cuales 500 mil pacientes son
hospitalizados y se presentan 25 mil muertes.
La enfermedad es transmitida
principalmente por el mosquito aedes aegypti el cual es altamente susceptible
por el virus del dengue. Dicho mosquito habita principalmente en zonas urbanas,
se alimenta preferencialmente de sangre humana y su picadura es casi
imperceptible, por esto puede picar a varias personas en corto tiempo. Luego de
la picadura el virus ingresa en el organismo y se multiplica en distintos
órganos para luego ser liberado en el torrente sanguíneo. Posteriormente un
nuevo mosquito ingiere el virus junto con la sangre y este se aloja en las
glándulas salivares del mosquito para empezar así un nuevo ciclo.
En cuanto a la sintomatología se
debe mencionar que la infección en algunos casos puede no generar síntomas o
estos ser leves e inespecíficos, pero en otros casos puede manifestarse con
alteraciones que pueden ser de moderadas a severas. Dentro del curso de la
enfermedad se identifican tres fases. La primera es la fase febril que suele
durar entre 2 a 7 días, en la cual además de la fiebre el paciente puede
presentar enrojecimiento facial, dolores musculares y en las articulaciones,
dolor retroocular, nauseas y vómitos. La segunda fase es la fase crítica que se
presenta generalmente en los primeros 3 a 7 días de la enfermedad, cuando la
fiebre comienza a disminuir y suele durar de 24 a 48 horas, donde pueden
presentarse episodios de sangrado nasal, por encías o vaginal en mujeres en
edad fértil. En esta fase si no se tiene el manejo médico adecuado el paciente
puede fallecer. Finalmente la fase de
recuperación se presenta al terminar la anterior y se caracteriza porque los
pacientes comienzan poco a poco a mejorar su estado general.
Actualmente la mejor manera de
abordar un paciente con dengue es clasificarlo en dengue sin signos de alarma,
con signos de alarma o dengue grave. La presencia de signos de alarma nos alerta
sobre la necesidad de intervención médica urgente. Los signos de alarma que las
personas en general deben tener en
cuenta en todo paciente con sospecha de dengue son: dolor abdominal intenso y
continuo, vómitos persistentes, presencia de hemorragias, somnolencia o
irritabilidad, disminución del volumen de orina, caída abrupta de la
temperatura y acumulación de líquido en el organismo. Hay otros signos que
necesitan ser determinados mediante exámenes médicos por lo que se hace
necesario asistir a un centro de atención ante la sospecha de esta enfermedad.
Toda persona que presente
síntomas sugestivos de dengue, como los mencionado anteriormente, debe acudir al médico
para ser evaluado y determinar si realmente tiene la enfermedad y establecer la
severidad, para de esta manera recibir la atención médica adecuada y así
disminuir la posibilidad de complicaciones.
Se deben fortalecer las
estrategias tendientes a mejorar la aproximación clínica y la gestión integral
en la atención de los pacientes que presenten
casos probables de dengue, sobre todo en las instituciones de primer y
segundo nivel, ya que son en estos centros donde generalmente se realiza la el
abordaje inicial y un correcto enfoque del paciente será fundamental en el desarrollo
y pronóstico de la enfermedad. Otro aspecto en el que se debe hacer énfasis es
en la notificación oportuna de los casos de dengue, mediante el
diligenciamiento de la ficha correspondiente, ya que esto es un aspecto
trascendental para la identificación de los brotes y el inicio de un plan de
respuesta inmediato.
Ante la ausencia de una vacuna
certificada, el pilar fundamental en el manejo del dengue sigue siendo la
prevención. Dentro de las medidas básicas que las personas deben tener
presentes, se destacan todas las tendientes a eliminar los criaderos del
mosquito además de fomentar el uso de toldos y repelentes adecuados cuando sea
necesario. Por su parte los organismos de salud deben velar por la
socialización de las medidas preventivas y de los signos de alerta para que las
personas acudan a recibir atención oportunamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario