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El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico constituye una
emergencia médica que requiere intervención temprana y oportuna para aumentar
las probabilidades de un mejor pronóstico. Muchas veces las consecuencias
finales en este tipo de situaciones se pudieran evitar si el paciente acudiera a
un servicio de emergencias apropiado donde recibiera el tratamiento pertinente.
La gran mayoría de las personas no reconocen con claridad los
signos tempranos que pudieran alertar de la presencia de un proceso isquémico
cerebral y por ende no acuden de inmediato al servicio de salud. De igual
forma, muchos pacientes ignoran la sintomatología que pudiera ser premonitoria
y cuando acuden al médico ya se ha perdido tiempo valioso. Contrario a lo que se creía anteriormente, las opciones de
tratamiento para un paciente con ACV isquémico han avanzado de manera notable y
hay alternativas muy importantes que podrían mejorar la calidad de vida de
quien lo padece.
De manera general se puede definir el ACV como una alteración
ocasionada por la obstrucción del flujo sanguíneo hacia el cerebro lo que conlleva a falta de
oxigenación de las neuronas que son las células cerebrales. Todo este proceso
puede ocasionar daños graves e irreversibles. Estudios clínicos han demostrado que cuando se logra detectar
esta alteración en las primeras 4 horas y media después del inicio de los
síntomas, es posible realizar una intervención médica que se conoce con el
nombre de trombólisis cerebral, la
cual puede mejorar el pronóstico de los pacientes.
Este procedimiento consiste básicamente, en administrar un
medicamento intravenoso que resuelve la obstrucción permitiendo, en distinto
grado, el retorno del flujo sanguíneo hacia el cerebro. Si bien es cierto que
aunque esta intervención puede presentar algunas complicaciones, para disminuir
el riesgo de estas debe ser aplicado correctamente, teniendo en cuenta una
serie de criterios médicos establecidos.
Como se mencionó anteriormente, el tiempo es uno de los
criterios más relevantes por lo que es de vital importancia que las personas
en general conozcan cuales son los signos de alarma para acudir a un centro
apropiado de atención médica. La pérdida súbita de la fuerza en una de las extremidades
superiores, la evidencia de que un lado de la cara se mueve menos que el otro o
la alteración en la pronunciación de las palabras constituyen signos determinantes que nos indican que una persona puede estar presentando un
accidente cerebrovascular por lo cual debe recibir atención médica de
inmediato. Ya en el servicio de urgencias el médico capacitado determinará, según
una serie de parámetros clínicos y la
realización de una tomografía simple de cráneo, si el paciente cumple los
criterios para recibir el tratamiento “trombolítico” u otro tipo de
intervención médica.
Es de suma importancia socializar la información correspondiente a las estrategias
de modificación de los factores de riesgo
con el fin de disminuir la alta tasa de enfermedad cerebrovascular en la
población general. Un buen estilo de vida basado en hábitos saludables como el
ejercicio regular, dieta balanceada y el control de las enfermedades como la
hipertensión arterial y la diabetes pueden ayudar a prevenir la presencia de
esta alteración.
Se hace necesario la implementación de medidas de información
y capacitación en la comunidad y algunos centros de atención primaria de salud,
para direccionar oportuna y acertadamente a los pacientes con sospecha de
accidente cerebrovascular a las instituciones que cuenten con el protocolo
establecido para realizar la trombólisis
en caso que pueda ser aplicado, ya que cada minuto que pasa entre la
instauración del evento y la no implementación de las medidas terapéuticas se
constituye en aumento del daño cerebral y por consiguiente en la presencia de
secuelas que pueden llegar a ser severas o incluso comprometer la vida. Es responsabilidad de las entidades de salud
en general, hospitales y universidades la divulgación de la información y
entrenamiento de la comunidad.
Evidentemente todos los esfuerzos apuntan a actuar
rápidamente identificando el probable ACV isquémico dado que cada segundo es
vital, por lo que claramente se puede entender que en este tipo de patologías
el tiempo perdido corresponde a mayor daño cerebral, en otras palabras que
“Tiempo es cerebro”.
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miércoles, 1 de mayo de 2013
Tiempo es cerebro: cada segundo cuenta después de un ACV
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